Ya, me aburrí de ser mi propia sangre, de circular por fuera de la piel y ser tan oscura, ya basta, aquella luz, luciérnaga que cohabita, aquella puta que nos llenó de poemas, dile a mi cuerpo que se regrese a ese hoyo del que salían las cucarachas y yo.
Así, y nada más sencillo. Las cucarachas y yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario