Echándote de menos corriéndome sin placer, tirándome salvajemente a la inocencia.
Puedo adivinar que eres como mi otra mitad, yo que no encajo en ningún grupo si no voy borracha, aún me ata la vida al nudo de tu garganta, no me pidas calma, por mis venas corren ríos de absenta.
Será un error, con ganas de comerme el mundo, de comerte, entre el transito de las horas.
Mil horas después nos encontramos en el camino hacía la luna, es algo así como tenerte cerca.
Hablo de esa tristeza cuando te echo de menos, mil locuras y primavera buena, mi función es una
espera eterna.
Una canción, y un beso, no espero que lo entiendas, recuerdos de los parques, yo se que te busqué pero no recuerdo donde.
Deja que te odie y que te folle suavemente...

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